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Sistémica y Transpersonal.

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Canal para la difusión de las enseñanzas de Bert Hellinger y las Constelaciones Sistémicas desde la visión Transpersonal activa.

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  • muy común. Pero creo que el mayor problema es, en realidad, el individualismo al estilo estadounidense y la obsesión por el yo, el crecimiento personal y la felicidad personal. Los sociólogos han documentado la relación entre el declive de la cohesión social y la disminución del sentimiento de comunidad a partir de la Generación X, lo que, en mi opinión, incluye una reducción de los niveles de sentido del deber hacia la familia. Estados Unidos tiene el grado de individualismo más alto, o muy cercano al más alto, entre los países occidentales. A esto hay que añadir todos esos amplificadores que son las redes sociales, y la forma en que el distanciamiento se ha convertido en algo de moda. Entonces, ¿qué haces en torno a eso?¿Ve alguna esperanza de que las cosas mejoren, de que, como sociedad, mejoremos a la hora de fortalecer y mantener estos frágiles lazos familiares? Sí. Estoy pensando en escribir algo sobre esto, porque creo que nos encontramos en un punto de inflexión. Los padres que se distancian hoy en día son realmente la primera generación que ha tenido que hacer este tipo de trabajo emocional, ser tan reflexivos y revisar su propia infancia e historia. Mi generación no hacía que nuestros padres hicieran eso. O, mejor dicho, una vez les pedí a mis padres que hicieran algo así, y se pusieron completamente a la defensiva, así que desistí. Creo que las generaciones más jóvenes tienen más conocimientos psicológicos y quizá sean capaces de comunicarse con sus propios hijos de la forma que el hijo adulto necesita, algo que sus padres no pudieron hacer. Así que sí preveo una disminución. Aun así, creo que siempre habrá distanciamientos por otras razones, como un yerno o una nuera problemáticos, o una enfermedad mental por parte del padre o del hijo adulto, o malos terapeutas, o todas las razones que hemos comentado. Pero tengo fe en que los padres pueden empezar a responder de forma más productiva. Recibo cartas todos los días que dicen: “Ay, si hubiera leído tu libro antes...”, y no es porque haya nada secreto en mi libro, salvo decir que hay que ser empático, asumir la responsabilidad y no defenderse.Las generaciones más jóvenes pueden sentir que pueden controlar esto y ser mejores padres, y que sus hijos nunca harían lo que ellos hicieron a sus propios padres. Y pueden llevarse una gran sorpresa al darse cuenta de que el hecho de tener esas habilidades no te protege de todas las demás formas en las que puedes acabar distanciándote. Artículo traducido por Debbie Ponchner10.1146/knowable-043026-1Katherine Ellison es una periodista ganadora del Premio Pulitzer y autora de 12 libros de no ficción.

  • Para muchos padres, todavía es algo nuevo no poder simplemente insistir en una relación, o hacer que su hijo se sienta culpable, o recordarle que justo el año anterior le había enviado una tarjeta diciendo: “Eres la mejor madre del mundo”.Por eso, no es de extrañar que tantos padres se sientan perdidos. Su hijo dice: “Me maltrataste emocionalmente”. Y ellos responden: “Jamás lo hice” .¿Qué sabemos sobre los comportamientos más prometedores para un padre que quiere “reconciliarse”? En mis encuestas, he encontrado sin duda grandes beneficios para los padres que escriben una carta de disculpa, en la que reconocen los sentimientos de su hijo adulto y asumen la responsabilidad por el daño que puedan haber causado. Esto requiere que reconozcan honestamente lo que hicieron o dejaron de hacer que resultó hiriente, y que estén dispuestos a escuchar lo que el hijo tiene que decir e intentar modificar su comportamiento. He descubierto que este es el mayor indicador de quienes finalmente se reconcilian. Por cierto, ¿por qué las estadísticas sobre este tema son tan variadas? Veo cifras que oscilan entre el 15 % y el 38 % en referencia a las personas que experimentan un distanciamiento. La gente lo define de manera diferente. La psicóloga del desarrollo Lucy Blake, una de las principales expertas en este campo, señaló este problema en su revisión de 2017 como uno de los motivos por los que resulta tan difícil hablar de ello. Cuando se estudia el distanciamiento, ¿se incluye solo a la familia nuclear o se amplía a parientes más lejanos? Karl Pillemer, de la Universidad de Cornell, publicó en 2020 un estudio en el que se revelaba que el 27 % de los estadounidenses mayores de 18 años había cortado el contacto con algún familiar, aunque en este porcentaje se incluían tías, tíos, abuelos, sobrinas y sobrinos. En la encuesta de Harris Poll que realizamos en 2024, el 35 % de los 1.068 adultos estadounidenses encuestados afirmaron estar distanciados de un familiar directo, como un padre o un hermano. Luego está la cuestión de si se incluyen las relaciones que se han deteriorado significativamente o si se limita a la ruptura del contacto. Kristina Scharp, investigadora especializada en comunicación, ha descrito el distanciamiento como algo que existe a lo largo de un continuo, con componentes fluctuantes que podrían incluir la calidad y la cantidad de la comunicación, la distancia física, la presencia o ausencia de emoción e incluso la interposición de acciones legales. Yo definiría el distanciamiento como una ruptura bastante formal que afecta a miembros de la familia inmediata. Si se trata de un hijo adulto, tal vez envíe una tarjeta de cumpleaños una vez al año. Pero, por lo demás, prácticamente no hay contacto. ¿Qué cuestiones importantes le gustaría que los investigadores exploraran sobre este tema? Se me ocurren algunas. ¿Tienen los padres adoptivos más riesgo de sufrir un distanciamiento posterior? Creo que sí, pero no creo que haya ninguna investigación al respecto todavía.Otra es si la muerte de un progenitor o de un hermano aumenta el riesgo de distanciamiento. Sería muy útil que se investigara más sobre eso.Cuanto más sepamos sobre las causas y los efectos de los distanciamientos, más podremos ayudar y empatizar con las personas involucradas. También me gustaría que se comprendieran mejor los efectos a largo plazo del distanciamiento de los abuelos. Normalmente, si el hijo adulto corta el contacto con el padre, también le niega el acceso a los nietos. ¿Es eso un acontecimiento traumático en la vida del nieto? Yo diría que sí, pero realmente no hay ninguna investigación al respecto. Si el distanciamiento es tan común como sugieren estas encuestas, y tan negativo como usted sugiere, ¿qué cambiaría en los sistemas que afectan a las familias, como las escuelas, la atención sanitaria y los tribunales de familia? Me gustaría que las personas que van a divorciarse recibieran mucho más asesoramiento sobre cómo proteger a sus hijos de una posterior alienación, porque el divorcio es una vía

  • Fue, sin lugar a dudas, el peor y más doloroso desafío al que me he enfrentado jamás. Una cosa que he observado y que parece molestarle especialmente es el papel de los terapeutas, en los casos en que pueden estar animando a los hijos adultos a cortar el contacto con uno de los padres. Los terapeutas pueden causar mucho daño. Podemos animar a un progenitor a excluir a un hijo del testamento sin que ese progenitor considere cuánto puede haber contribuido él o ella al conflicto con ese hijo. O podemos ponernos del lado de un hijo adulto que quiere romper la relación con un progenitor sin ser sensibles a las repercusiones que esto tendrá para ese cliente, para el progenitor y, posiblemente, para los nietos.No creo que haya estudios sobre este tema, pero sí creo que los terapeutas son un factor importante en el distanciamiento, y me gustaría que mi profesión fuera mucho más estricta a la hora de diagnosticar a personas que no están presentes en la consulta. Cuando diagnosticamos a alguien que no conocemos, despersonalizamos a esa persona. Cuando la calificamos de emocionalmente inmadura, narcisista, borderline, manipuladora o transgresora de límites, la hacemos parecer irremediable y disminuimos la posibilidad de que el hijo adulto quiera trabajar en la relación. Más de un hijo adulto me ha dicho, con tono esperanzado: “¿Cree que mi madre es narcisista?”. Quieren oír que sí, porque eso les ayuda a no sentirse culpables por mantener la distancia que desean o necesitan. Las encuestas muestran que los hermanos son los que más probabilidades tienen de distanciarse, ¿por qué es así? No es que sean los que corren mayor riesgo, sino que, estadísticamente, son más numerosos. En cuanto a las causas, puede deberse a una larga historia sin resolver de rivalidad entre hermanos: la idea de que un hermano recibió un trato preferencial, aunque objetivamente no fuera así. Un historial de maltrato entre hermanos sin duda puede ser un factor. Pero también podría ser que la vida de uno de los hermanos simplemente haya salido mejor, mientras que al otro no le ha ido tan bien.No creo que los estudios realizados hasta ahora hayan analizado si uno de los hijos era más vulnerable a las enfermedades mentales desde el principio, lo que podría haberle llevado a ver el mundo de una forma mucho más negativa y haber aumentado así la probabilidad de un posterior distanciamiento. ¿Es habitual que se reparen estos distanciamientos? La investigación de la socióloga Rin Reczek, de la Universidad Estatal de Ohio, ha revelado que el 81 % de las madres y el 69 % de los padres acaban reconciliándose con su hijo. A mí me parece una cifra elevada, pero si es así, resulta tranquilizador. No creo que sea inusual que las personas distanciadas retomen la relación, aunque sea temporalmente. ¿Qué podría ayudar a aumentar las posibilidades de reconciliación? Una de las formas en que pienso sobre esto es que una relación estrecha entre padres e hijos es un logro psicológico para ambas partes.Como cultura, hemos experimentado un cambio importante en las últimas décadas. Las familias se han vuelto mucho más igualitarias. Se anima a los hijos a ser más autónomos en lugar de simplemente obedientes. Las familias también se han vuelto más unidas; una investigación de Pew ha revelado que la mayoría de los padres dicen que sus hijos jóvenes adultos los conocen bien, están en contacto más estrecho con ellos y dependen de ellos, lo cual supone un cambio respecto a generaciones anteriores. En este contexto, se necesita una cierta dosis de salud psicológica, inteligencia emocional y capacidad de autorreflexión y empatía para ser un hijo adulto y no sentirse tan enredado con tus padres, dependiente de ellos o tan reactivo ante ellos que te sientas devastado si dicen algo repugnante. También se necesita una gran salud psicológica por parte de los padres para ver a su hijo como alguien con su propia vida y necesidades, y no sentirse abatidos por el hecho de que él tenga voz y voto sobre quiénes fueron ustedes como padres y quiénes son como personas.

  • Y, en general, el hijo adulto puede sentir la ventaja de: “Ahora me estoy protegiendo a mí mismo. Estoy dando prioridad a mi salud mental, a mi matrimonio o a mi identidad”. Todo esto está ligado a esos ideales individualistas tan occidentales en torno a la autonomía y la capacidad de actuar, y es evidente que eso tiene su valor. Duelo sin cierre: padres aislados por sus hijos adultos En 2019, Joshua Coleman colaboró con el Centro de Encuestas de la Universidad de Wisconsin para recopilar respuestas en línea de 1.632 padres distanciados de uno o más de sus hijos adultos. Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio se centraron posteriormente en un subconjunto de 1.035 madres de la encuesta, examinando sus respuestas al distanciamiento.Muchas respuestas de la encuesta revelaron un gran impacto emocional. He aquí un ejemplo: Desde que se distanció de (su) hijo, ¿con qué frecuencia ha sentido que su vida ya no tenía mucho sentido sin su hijo o sus nietos? Nunca 10 %Rara vez 13 %A veces 36 %Muy a menudo 26 %Con muchísima frecuencia 15 % Desde que se distanció de su hijo, ¿con qué frecuencia ha luchado contra sentimientos de culpa intensa por el distanciamiento? Nunca 8,5 %Rara vez 15 %A veces 33 %Muy a menudo 26 %Con muchísima frecuencia 17 % Desde que se distanció de su hijo, ¿con qué frecuencia ha luchado contra sentimientos de intensa vergüenza por ese distanciamiento? Nunca 11 %Rara vez 14 %A veces 32 %Muy a menudo 24 %Con muchísima frecuencia 19 % Desde que se distanció de su hijo, ¿con qué frecuencia ha luchado contra sentimientos de ira intensa por el distanciamiento? Nunca 5 %Rara vez 13 %A veces 44 %Muy a menudo 25 %Con muchísima frecuencia 12 % FUENTE: Resumido en Couple and Family Psychology: Research and Practice (Psicología de la pareja y la familia: investigación y práctica), 2021, extraído de una encuesta realizada por Joshua Coleman con el Centro de Encuestas de la Universidad de Wisconsin Pero para los padres no hay nada de eso. Para los padres, hay tanta vergüenza, pérdida, dolor, angustia y aislamiento social. Incluso en los casos en que el hijo es abusivo, hay mucho sufrimiento y vergüenza. Los padres pueden sentir cierto alivio si el hijo no está en contacto porque no tienen que preocuparse de que les robe o los maltrate, pero siguen cargando con una enorme preocupación. No creo que la cultura haya asumido aún hasta qué punto estamos culpando erróneamente a los padres. Seguimos en una época en la que la gente da por sentado que, si tienes problemas en la edad adulta, es en gran parte culpa de tus padres. ¿Soy entonces más comprensivo con la difícil situación de los padres? Si tengo a ambas personas en terapia, soy igualmente sensible porque sé que el hijo adulto está luchando con algo profundo y merece empatía, o no habría cortado el contacto con el padre en primer lugar. Así que, en ese entorno terapéutico, si acaso, me comprometo más con el hijo adulto porque sé que, a menos que se sienta comprendido por el padre, es mucho menos probable que quiera reconciliarse. En un estudio australiano, de 25 hijos adultos que iniciaron o mantuvieron el distanciamiento de uno o ambos padres, los entrevistados describieron la ruptura como la “única vía hacia el crecimiento personal, la sanación y la felicidad”. ¿Cuántos hijos adultos distanciados llegan a ese punto? Muchos de los hijos afirman sentirse menos estresados, pero si su salud mental concreta ha mejorado es una pregunta aún sin contestar. Sí, están evitando el conflicto y pueden sentir alivio y resolución, pero esto viene acompañado de un cierto grado de vergüenza, pérdida y culpa, y de una gran ambivalencia incómoda que incluye, a menudo, la pérdida de apoyo económico, la desconexión de la historia familiar y el contacto con otros parientes. Usted ha escrito sobre su propia experiencia con el distanciamiento... Mi hija era una niña pequeña cuando me divorcié de su madre, pero no me habló durante varios años cuando tenía poco más de veinte, en parte porque sentía que yo había priorizado mi segundo matrimonio por encima de ella.

  • Sabemos que el divorcio de los padres se asocia con un alto riesgo de distanciamiento. Cuando encuesté a más de 1.600 padres distanciados en 2020, descubrí que alrededor del 70 % de ellos se distanciaron de un hijo tras divorciarse del otro progenitor biológico. Es una cifra realmente alta, pero quizá no sorprendente. El divorcio puede reestructurar radicalmente los lazos familiares y las percepciones. Un hijo que durante mucho tiempo consideró a la familia como una unidad única puede ahora verla como una afiliación laxa de individuos. Y, por supuesto, cuando el divorcio es conflictivo, los niños pueden sentir que tienen que ponerse del lado de uno de los padres en contra del otro. El nuevo matrimonio también supone un riesgo, porque el hijo adulto puede sentirse desplazado por los nuevos hermanos o hermanastros, o puede que no le guste la nueva esposa o el nuevo esposo.El matrimonio de un hijo adulto también puede ser un punto álgido. En 2019, colaboré con investigadores en una encuesta a 1.035 madres que estaban distanciadas de al menos un hijo. Las madres fueron seleccionadas de una lista de debate por correo electrónico de personas que buscaban apoyo y ayuda con su distanciamiento, por lo que se trataba de una muestra selectiva. La mayoría culpaba a factores externos —es decir, no a sus propias acciones— de la ruptura. El 78 % afirmó que el distanciamiento se produjo después de que el hijo se casara o empezara una relación con una pareja. Esto es algo que veo mucho en mi consulta, donde una nuera o un yerno parecen provocar una ruptura. Yo lo llamo “el culto a uno”, donde la nueva pareja se convierte en el único intérprete del pasado y el presente de su cónyuge. De repente, el hijo adulto llega a creer que ha tenido una larga historia de problemas con el progenitor. Otro factor importante hoy en día es la política. En la encuesta de Harris, el 42 % afirmó que la política era el principal factor que separaba a los miembros de la familia.Son los hijos quienes suelen iniciar estos distanciamientos, ¿verdad?Es cierto. No disponemos de estudios sólidos sobre los padres, pero sabemos que son una minoría y que, por lo general, se debe a motivos religiosos o a que desaprueban la identidad de género del hijo o, tal vez, a la persona con la que se ha casado, o sus valores. ¿Por qué cree que los padres son mucho menos propensos a romper el contacto con sus hijos que los hijos con sus padres? Los sociólogos utilizan la expresión “la apuesta intergeneracional” para transmitir la idea de que, cuando crías a tus hijos, realizas una gran inversión, en parte con el fin de perpetuar tu línea genética. Eso puede llevar a los padres a dar por sentado que, cuando crían a sus hijos, mantendrán una relación cercana con ellos durante toda su vida. Sin embargo, es obvio que no es así para la mayoría de los hijos. Esto puede ayudar a explicar por qué un estudio clásico de 1999 reveló que los padres de hijos jóvenes adultos declaraban tener relaciones más cercanas y menos problemas de lo que percibían los propios hijos.Lo que suelo decirles a los padres es que, cuando tenemos hijos y nietos adultos, ellos ocupan un lugar central en nuestros pensamientos, mientras que para los hijos adultos no es así. No esperaría que mis hijos adultos pensaran en mí con la misma frecuencia con la que yo pienso en ellos. Existe una gran asimetría en cuanto a la dedicación. Parece que siente mucha empatía por los padres en esta situación, pero ¿quizás menos por los hijos adultos? Los impactos son simplemente muy desiguales. Para el hijo adulto puede haber grandes ventajas. Sin duda, algunos padres son personas imposibles y destructivas debido a enfermedades mentales, adicciones o sus propios traumas no superados. Los investigadores que entrevistan a hijos adultos relatan muchas historias de maltrato, incluyendo abuso, traición y una crianza deficiente en general.

  • Entrevista con el psicólogo y autor Joshua Coleman El preocupante aumento del distanciamiento familiar A medida que más adultos cortan el contacto con sus padres, un investigador pide un análisis más detallado de las causas y los efectos, y sugiere vías para la reconciliación Hijos adultos enfrentados con sus padres, hermanos contra hermanos: romper relaciones con familiares parece ser cada vez más habitual. En una encuesta de YouGov realizada a 4.395 adultos estadounidenses, casi 4 de cada 10 encuestados afirmaron que “ya no mantienen relación” con uno o más miembros de su familia inmediata. Un episodio del podcast de Oprah sobre la “cultura del distanciamiento” acercó el tema a millones de oyentes.Si bien las encuestas, las redes sociales y las noticias sobre rupturas de famosos de alto perfil ponen de relieve la prevalencia y el dolor de las rupturas familiares, la atención creciente, aunque aún limitada, de los investigadores aún no ha cuantificado cuánto se han multiplicado. Sin embargo, hay muchos factores potenciales que influyen en las tasas de divorcio actuales, la polarización política, el individualismo creciente, la dependencia hacia los terapeutas y los memes de las redes sociales sobre relaciones tóxicas, afirma Joshua Coleman, autor, investigador y psicólogo con consulta privada en el área de la Bahía de San Francisco. Todo ello llega en un momento en el que cada vez más estadounidenses dan prioridad a la salud mental, y en el que la internet ayuda a las personas a encontrar vínculos fuera de la familia, añade. “Del mismo modo que el divorcio ha dejado de ser estigmatizado, el distanciamiento también ha dejado de serlo”, sostiene Coleman. “Existe un contagio social, especialmente en plataformas como Instagram y TikTok, que caracteriza este acto de romper los lazos como una forma de afirmar la propia identidad y proteger la salud mental”. Coleman, que ha escrito dos libros sobre el distanciamiento y ha colaborado en dos encuestas nacionales sobre el tema, incluida una encuesta de Harris Poll de 2024, se ha convertido en una autoridad destacada en una tendencia que puede provocar tanta vergüenza y malestar que a los investigadores a menudo les cuesta conseguir que la gente hable de ello.La siguiente conversación ha sido editada para lograr mayor claridad. Usted ha descrito el distanciamiento familiar en Estados Unidos como una epidemia, y está claro que no cree que eso sea algo positivo. ¿Por qué? Fractura una sociedad ya de por sí fracturada. Nos volvemos más tribales y más aislados. La familia es un lugar tan importante para la identidad, la autoestima y la salud mental que ponerla en la tabla de cortar es un error. Este alto nivel de distanciamientos deja a las personas mayores sin cuidadores y a los jóvenes sin recursos. Estamos dejando que el Estado ocupe el espacio en el que antes los miembros de la familia se ayudaban entre sí, incluso cuando el Estado hace un trabajo francamente pésimo en eso. ¿Qué está causando todas estas rupturas? Depende de a quién le preguntes. Si miras las encuestas a hijos adultos, dirán que la razón principal es el abuso emocional y quizá las diferencias de valores, mientras que los padres tienden más a culpar a su divorcio, al matrimonio de su hijo o a la terapia de su hijo. Los investigadores han encontrado diferencias radicales en estas distintas perspectivas.

  • ALCOHOLISMO, deseo de CAER EN BRAZOS DE MAMÁ Detrás de las adicciones está casi siempre, el conflicto no resuelto con mamá y desde esta relación innsana, una fuerte Desvalorización interna fruto de sobreprotección, rechazo explícitos o implícitos, humillaciones, manipulaciones, control. Muchas veces de adulto nos vemos repitiendo los mismos patrones que de infancia nos causaron tanto dolor. Sucede que las heridas emocionales también se heredan de una generación a otra cuando no han sido resueltas. El alcoholismo es una herida muy profunda. No es por placer, no es por diversión, es por sentir una profunda desconexión con nuestra alma que se refleja en el vacío interior, por carencias emocionales que nos hacen querer "escapar" de nuestra realidad de tristeza y dolor. Es un deseo de evasion, porque el dolor interno es demasido fuerte. Es una manera equivocada de buscar "apoyo" para encontrar la anhelada paz. El estado de infelicidad interna, el no tener herramientas ni conocimientos para salir de una adicción genera la codependencia y la adicción generan en nuestro cuerpo la estimulación de diferentes neurotransmisores que producen placer como la la dopamina, la serotonina o las endorfinas. La persona busca en este acto adictivo una llamada de atención, que mamá lo rescate, ser víctima para que lo amen. Lo cierto es que tenemos la capacidad de generar estos neurotransmisores de forma natural, sin embargo, las personas adictas buscan sobre-estimular estos centros neurológicos a través de sustancias que acaban terminando con sus nuestra vida. Está comprobado que un cambio de vida, trabajar en nuestro amor propio, el aceptarnos, buscar metas, nuevos proyectos y el sentirnos amados y apoyados por nuestros seres queridos ayudan a que la persona enferma salga de este estado de abandono y soledad. Las adicciones buscan evadir el presente, porque el sufrimiento interior es demasiado. Las adicciones un gran porcentaje son conflictos no resueltos con nuestra madre Es mi manera de solicitar ayuda de mamá de la forma equivocada. Como yo no expreso mis emociones, busco llamar la atención para ser atendido, visto, amado, acogido. Por Lina.

  • 26 июл.84из tribudelasestrellas

    SI NO PAGAS LA CUENTA, LA PAGARÁ TU DESCENDENCIA... *¿Estafaste? Dañaste a alguien y no sientes culpa? Bueno... lo pagan tus hijos y nietos en sus vidas. Alguien vendrá a estafarlos, a dañarlos. * ¿No deseas resolver tus conflictos de pareja? Bueno, no lo hagas, los resolverán tus nietos en tu lugar. * ¿No deseas hacerte cargo de las parejas que dañaste? Ó del dolor que aún cargas por haber sido dañado por parejas anteriores? Bueno, serán tus hijos o nietos quienes carguen todo eso por amor, por lealtad, por una profunda fidelidad... * ¿No quieres sanar tu infancia y el dolor que viviste, y crees que todo quedó en el pasado? Bueno, lo cargarán tus descendientes, llevando vidas que sistemáticamente los empuja a la desdicha... * ¿Excluíste a alguien del sistema? Bueno, alguien vendrá en el futuro, a excluir a tus hijos o nietos. A hacerlos sentir que no son parte, vivirán discriminación, o vivirán las vidas de esos que excluíste por amor a la inclusión... TODO ES ENERGÍA que se TRANSMITE y se HEREDA a la siguiente GENERACIÓN. Y como la ENERGÍA es SABIA y AMOROSA aunque no lo parezca, SE REPITE para APRENDER la LECCIÓN, para ABRIR el CORAZÓN.

  • La reconciliación auténtica surge cuando dejamos de aferrarnos a la necesidad de tener razón y nos abrimos a comprender al otro desde un lugar más profundo que el juicio. Mientras uno se sitúe en la postura de superioridad moral, no hay encuentro posible, porque el corazón permanece cerrado. La paz solo puede aparecer cuando ambos reconocen que, más allá de las heridas y los errores, hay una fuerza que los une: el amor que sostiene cada historia, incluso aquellas marcadas por el dolor. En ese instante, el juicio se transforma en comprensión y el conflicto en posibilidad de unión.

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  • USTED DEBERÍA SABER QUE: El abuso sexual es una de las heridas más devastadoras que se pueden infligir en el alma de una persona, y su impacto destructivo se transmite con fuerza de generación en generación. Usted debe tener claro que el sufrimiento de esta herida no es solo el acto en sí, sino también el silencio impuesto y cómplice que lo rodea, el cual perpetúa el dolor y lo hace invisible pero activo en el sistema. La sanación real y el fin de la repetición no llegan a través del olvido, la justificación o el ocultamiento; llegan cuando usted, desde la postura de adulto, con amor y respeto, tiene la valentía de mirar de frente lo que sucedió y dar testimonio de la verdad. Comprenda usted que romper la cadena del sufrimiento exige romper el secreto. No proteja lealtades ciegas que solo asfixian su vida y la de los suyos. Sanar requiere que usted le dé voz a lo que se guardó en la sombra, reconozca el dolor de la víctima y reconozca al perpetrador asumiendo el peso de la realidad. mire la historia familiar retire la mirada del juicio y diga con firmeza: "Doy un lugar a la verdad de lo que se guardó en el silencio, asumo mi propia vida y elijo romper con este destino de dolor”

  • El excluido no necesita ser traído físicamente al aula. Necesita ser reconocido. Nombrado. Dado un lugar en la memoria del sistema. Y ese reconocimiento —cuando ocurre con genuinidad, sin sentimentalismo— libera al niño de una lealtad que nunca eligió y que nadie le pidió conscientemente, pero que el amor silencioso de los sistemas familiares produjo de todas maneras a través de la resonancia límbica que los une. El niño que estaba en otro sitio puede volver. No porque se haya curado de algo. Porque ya no necesita ir a buscar a quien el sistema había olvidado. Fuentes: Bert Hellinger, Mirar al alma de los niños. Thomas Lewis, Fari Amini y Richard Lannon, A General Theory of Love (2000). — Humberto Del Pozo —

  • Hay un niño en el aula que no encaja. No es violento necesariamente, ni especialmente difícil en el sentido técnico. Simplemente parece estar en otro sitio. Como si respondiera a un campo que los demás no pueden ver. Lo que ocurre en ese niño tiene nombre fisiológico antes de tener nombre clínico. Lewis, Amini y Lannon, en A General Theory of Love, describen la resonancia límbica: la capacidad del cerebro de sincronizar estados afectivos profundos con otros sistemas nerviosos, de manera automática, prelingüística, por debajo del umbral de la conciencia. Los sistemas límbicos —sede de las emociones— resuenan entre sí como cuerdas del mismo instrumento. Un niño no elige con quién resuena. Su sistema nervioso lo hace antes de que haya palabras para nombrarlo. Bert Hellinger observó el mismo fenómeno desde una perspectiva diferente y llegó a una conclusión que cambió completamente el marco de la intervención pedagógica y clínica: a veces ese niño está mirando a alguien. No a alguien presente. A alguien excluido del sistema familiar —quizás generaciones atrás— cuya ausencia no reconocida perturbó el campo de una manera que todavía resuena en el cuerpo y el comportamiento del niño que ahora está en el aula. "Si un niño se comporta de forma distinta a la deseada, es porque mira a una persona que fue excluida de su sistema." Y añade algo que desplaza completamente el diagnóstico: "Un niño tal lo hace por amor." No por déficit. No por trastorno. Por amor. Su sistema límbico está resonando, de manera fiel e involuntaria, con alguien que el sistema familiar nunca pudo nombrar: un abuelo cuya muerte ocurrió en circunstancias que la familia no puede hablar, un hermano que no llegó a nacer y nunca fue llorado, alguien que cometió algo que el sistema prefirió olvidar. El niño no sabe nada de eso con la mente. Pero su sistema nervioso está en el campo, y el campo porta esa memoria. La resonancia límbica explica por qué esto no requiere información consciente para transmitirse. Los sistemas nerviosos de padres, abuelos e hijos están en sintonía constante, intercambiando señales no verbales que organizan estados emocionales, respuestas automáticas, incluso patrones de identidad. Lo que el adulto no puede llorar, el niño lo porta en el cuerpo. Lo que el sistema no puede nombrar, el niño lo representa en conducta. No porque alguien se lo haya pedido. Porque la resonancia límbica intergeneracional no necesita palabras para operar. Hellinger propone un cambio de mirada que la pedagogía sistémica ha desarrollado en las décadas siguientes: en lugar de preguntar ¿qué le pasa a este niño?, preguntar ¿hacia dónde está mirando? En lugar de tratar la conducta como síntoma del individuo, leerla como señal del sistema. Y en lugar de trabajar solo con el niño —o solo con los padres— mirar juntos, con honestidad y con amor, hacia la figura excluida que el niño está representando sin saberlo. "Si junto con los padres miramos y honramos a esta persona, la incluimos en la familia. Entonces, el niño puede cambiar y la familia con él." El mecanismo no es místico. Es la resonancia límbica operando en sentido inverso: cuando el sistema familiar puede finalmente mirar a quien había excluido —nombrarlo, darle un lugar, reconocer lo que le ocurrió— la tensión que ese no-reconocimiento producía en el campo se libera. El miembro del sistema que había estado portando esa tensión puede moverse hacia el presente en lugar de quedar anclado a un pasado que no le pertenece pero que nadie más podía ver. El maestro agotado tampoco está solo en esto. Hellinger lo señala con precisión: "Algunos maestros se vuelven depresivos si solo miran a los alumnos porque sienten que no van a llegar a nada." El agotamiento no viene solo del esfuerzo. Viene de cargar con algo que no puede ser cargado por una sola persona. El maestro que comprende las interrelaciones sistémicas —que sabe que ese niño difícil está resonando con algo que está más allá de él— puede redistribuir el peso y encontrar su propio lugar en el campo con más serenidad.

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  • O ENFRENTAS A TUS DEMONIOS… O ELLOS CRIARÁN A TUS HIJOS. 😶‍🌫️👁️ Hay heridas que no terminan contigo, son raíces ocultas que buscan el trigo. Si no las miras, si no las sanas, si no las enfrentas… se convierten en herencia. En un verso invisible que tus hijos recitan sin saber su procedencia. El miedo que callaste, la ira que nunca controlaste, el abandono que jamás superaste, el dolor que escondiste —arquitecto de un pecho de hielo— detrás de una sonrisa o de un carácter duro… Nada de eso se evapora, nada se vuelve futuro si lo dejas oscuro. Se filtra. En tus palabras que cortan como vidrio molido. En tus silencios que pesan más que un gemido. En tu forma de amar con las manos atadas. En la manera en que corriges, castigas, huyes o lastimas con el alma deshabitada.💔 Muchos creen que criar a un hijo es solo dar comida, techo y estudios. Pero también los crías con tus traumas, con tus vacíos, con tus demonios no resueltos. Y ellos beben la hiel de un cáliz ajeno, creyendo que el sabor del veneno es lo bueno. Y lo más duro de todo… es que ellos pagan por guerras que nunca les pertenecieron. Ellos cargan la espada de batallas que tú perdiste, y mueren un poco en la trinchera que tú nunca viste. Un padre herido puede criar hijos temerosos, jaurías de sombras buscando un reposo. Una madre rota puede sembrar culpas sin querer, flores mustias que nunca aprenderán a florecer. Un hogar lleno de demonios callados puede fabricar adultos que sonríen por fuera… pero se desmoronan por dentro como castillos de arena frente a la marea. Por eso sanar no es un lujo. No es una moda. No es debilidad. Es desenterrar la daga de tu propia tempestad. Es responsabilidad. ⚠️ El Oficio de la Libertad Un padre herido cría centinelas del miedo; una madre rota siembra flores de culpa que no saben florecer. Sanar no es un lujo, es la responsabilidad de desenterrar la daga de tu propia tempestad para que no se clave en el futuro. Si no rompes el ciclo, el ciclo te rompe a ti y luego arrulla a tus hijos con su canción de ceniza. Enfrenta tus sombras. Llora hasta vaciar el pozo negro del ayer, pero no le entregues a los que amas los monstruos que te tocaba derrotar a ti. Que ellos hereden tu capacidad de asombro, no tu cinismo. Que hereden tus alas, no el peso de tus cadenas bajo tierra. Que hereden, finalmente, a un padre o una madre presente, que ha limpiado el cristal de su mirada para poder verlos, por fin, como los seres libres que vinieron a ser. ¿Has sentido alguna vez que en un momento de tensión con tus hijos, quien realmente estaba reaccionando no eras tú, sino el niño asustado o el padre severo que aún vive en tu memoria? Humberto Del Pozo López

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  • Víctor Frankl, psiquiatra austriaco y superviviente del campo de concentración, escribió algo que la terapia sistémica confirma desde otro ángulo: el sufrimiento que no puede ser nombrado no puede ser transformado. No porque nombrar sea suficiente. Sino porque sin nombre el sufrimiento no tiene forma. Y sin forma, no tiene dirección. Franz Ruppert añadió la dimensión que Frankl no alcanzó a desarrollar: ese sufrimiento sin nombre no solo se queda en quien lo vivió. Se transmite. No como información sino como estado. Como el tono del sistema nervioso que el niño recibe del cuidador antes de que haya ninguna historia que lo explique. La garganta cerrada, la mandíbula apretada, el pecho que no termina de expandirse: esos estados pueden ser la herencia más fiel de lo que no pudo decirse en generaciones anteriores. No como herencia dramática. Como campo de fondo. La temperatura del silencio que estaba en la casa cuando el niño creció. Ruppert identificó algo que cambia completamente la dirección del trabajo: el sistema fragmentado no solo porta el trauma propio. Puede portar también el trauma de quienes vinieron antes — los duelos no elaborados, las exclusiones no reconocidas, las historias que se administraron con funcionalidad pero sin presencia. Y la parte más inquietante: esa carga puede expresarse en el miembro más disponible del sistema familiar. En el hijo que tiene pesadillas. En el nieto que tiene crisis de ansiedad sin historia visible. En la hija que siente un peso que no puede ubicar en su propia vida. El Método de Resonancia Límbica TriFOCAL trabaja en los tres niveles donde esa transmisión vive. El Foco 1 crea el suelo fisiológico: la capacidad de acercarse a esa historia sin que el sistema nervioso se cierre por protección. La mandíbula que puede aflojarse. La garganta que puede abrirse. No como acto de valentía sino como evidencia corporal de que en este campo particular hay suficiente seguridad para que algo que lleva décadas contenido pueda moverse. El Foco 2 es el encuentro con lo que el silencio portaba. No solo el silencio propio. El de las generaciones que vinieron antes. Con la pregunta que Frankl habría reconocido como la central: ¿qué significado puede darse a esto que ocurrió, o a esto que no pudo decirse, que lo convierta en algo que pueda ser integrado en lugar de simplemente cargado? El Foco 3 es la imagen emergente de lo que la estirpe puede ser cuando quien la porta tiene suficiente suelo para cargarla sin que eso los aplaste. El símbolo que transforma. La historia que puede finalmente ser contada con nombre y con voz. Frankl sobrevivió al campo de concentración encontrando sentido en lo que no podía cambiarse. El trabajo sistémico añade: hay cosas que sí pueden cambiarse. Las que todavía no tienen voz. Cuando esa voz llega, algo que estaba tensado en el campo familiar puede finalmente acomodarse. Los hijos respiran de otra manera. No porque les hayamos explicado nada. Porque el campo cambió. Humberto Del Pozo López 💙 — Centro Bert Hellinger ·

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  • Con la carta de duelo, es suficiente. Y ahora, si yo he nacido, después de un hermano muerto y soy un niño menor a 14 años, la carta la deberá redactar mi mamá. Si yo soy mayor de 14 años, es mi obligación liberarme. Y yo puedo escribir la carta. Y si nadie me ha platicado sobre ese hermano muerto, ya es tiempo de que me lo vayan diciendo. Una vez quemada la carta de duelo (porque hay que quemarla), viene una cuarentena de 30 a 34 días, en donde es posible que mis estados de ánimo estén a flor de piel. Se necesita paciencia y darle tiempo a nuestro inconsciente, para que se libere y asiente la idea de que hemos soltado al hermano muerto y de que la única personalidad que ahora cargamos, es la nuestra. Claudia Gallo Pérez

  • NACER DESPUÉS DE UN HERMANO MUERTO Es importante en Biodescodificación, saber que nacer después de que un hermano nuestro ha muerto (haya sido un aborto o un niño ya nacido), es un acontecimiento que marcará nuestra vida, nuestras emociones y nuestra salud incluso. En general, esto es conocido como “Yacente Horizontal”, que únicamente significa que alguien de mi línea generacional ha muerto antes de mí, en mi familia (es decir, únicamente funciona con hermanos y medios hermanos). Para ser Yacente de “alguien” hay una regla de oro: “La muerte del familiar, ocurrió antes de que me concibieran“. Suele haber mucha confusión en esto y un gran número de personas “creen” ser yacentes, porque el abuelo murió en su cumpleaños, o el tío murió mientras ellos se estaban gestando ya en el viente materno y esos son otros conceptos transgeneracionales y analizables con la Biodescodificación, más no es Yacente. Pues bien, volviendo al punto de haber nacido luego de la muerte de un hermano, imaginen por un segundo toda la ilusión que encierra la espera de un bebé: Se compra la cuna y la ropa, se prepara una linda habitación, se compran juguetes y pañales, se piensa en un nombre perfecto y se crean expectativas sobre el color de sus ojos, su cabello, su color de piel, etc. La llegada de un bebé a la familia, incluye no sólo estos sueños, sino los de todos los miembros: Lo que piensa la abuela, el abuelo, el tío, la tía, la prima y el primo. Se platica sobre la posible profesión del bebé y de sus posibles gustos y parecidos. Se forma entonces, alrededor de éste bebé un inconsciente biológico familiar repleto de emociones. Y, ¿qué pasa si éste bebé no llega a término? Y, ¿qué pasa si el bebé, efectivamente nace, pero muere pronto? Sucede que todas las expectativas que se tenían para él, quedan flotando en el ambiente familiar, a la espera de recaer sobre “el niño que sigue”. Nacer entonces, posteriormente a la muerte de un hermano, significa que hemos venido a reemplazarlo, a ocupar su lugar y a recibir todos los planes y proyectos que ya la familia había planeado para el hermano. Sin darnos cuenta, sin ser responsables siquiera, “ya traemos cargando un muerto”. Pero… y si el hermano muerto era niño y yo nazco niña? Pero… y si el hermano muerto era José Manuel y a mí me ponen José Armando? Pero… y si el hermano muerto estaba enfermo o con alguna discapacidad y yo nazco bien o viceversa? ¿Complicación y confusión verdad? Así es, y usualmente sucede, que el bebé que nace, trae una “doble personalidad”, algunos en mayor grado que otros, porque nacen con la misión de ser ellos mismos y de ser “el muerto”. Y no es ni siquiera necesario que nos pongan el mismo nombre, con que nuestro nombre comience con la misma letra es suficiente. El muerto puede llamarse Socorro y a mí me ponen Susana. Para el inconsciente, es lo mismo una “S” que otra “S”. O los padres, se ponen muy creativos, con el pretexto de “no repetir el nombre” y comienzar a buscar “deformaciones” del nombre del muerto. Y entonces, si el muerto se llamaba Luis, a mi me ponen Luigina, o si el muerto se llamaba Ariel a mi me ponen Uriel…. El daño es el mismo. Entonces, las personas andan por la vida, con cambios de humor drásticos, se les puede considerar bipolares o bien pacientes de TDAH, depresivos o ansiosos y únicamente sucede que traen a un muerto encima. Piensan una cosa y al minuto piensan otra. Están felices y al minuto siguiente lloran. Son valientes y al momento son miedosos, porque cargan dobles emociones y doble manera de reaccionar. Lo mejor en estos casos, es hacer un duelo Liberarnos de nuestro nombre (en caso de que sea el mismo, modificado, mezclado, etc), liberar a nuestros padres por haber colocado en nosotros las expectativas de nuestro hermano. Expresar nuestro dolor por llevar la carga del hermano muerto encima y soltarlo. Liberarnos de tener dos personalidades, liberarnos por haber cargado durante tanto tiempo a un muerto, liberar a la familia por ver en nosotros al reemplazo de nuestro hermano, etc.