Semillas de Fe🕯🔥🕊
Статистика"Pon tu vida en las manos del Senor; confia en el, y el vendra en tu ayuda". Sal 37,5. Esperar no es un problema cuando le crees a Dios, porque sabes que a su tiempo El respondera y su tiempo es perfecto. @semilladefe
- Последний пост
- 7 дек.
- Последнее чтение
- 13 авг.
- Постов за неделю
- 0
- Всего постов
- 20
- Тип
- открытый
- Язык
- испанский
- В каталоге с
- 13 авг.
- 1/24сутки в ленте
- —
- 1/48двое суток
- —
- 1/72трое суток
- —
Оценка по просмотрам недавних постов: пост набирает почти всё за первые сутки.
Посты
🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, Domingo 07 de Diciembre 2025🕊 SEÑOR JESÚS. En el ruido y el ajetreo de mi vida, la voz de Juan llega clara: "Prepara el camino". Hoy, no quiero ser como esos árboles estériles de apariencia. Ante Ti, reconozco mis faltas, las vanas ilusiones y las excusas que aplazan mi conversión. Bautiza mi día con tu agua viva de arrepentimiento sincero, para que mis senderos torcidos se enderecen hacia Ti. Que este no sea un día más. Que fortalecido por tu Espíritu Santo, dé frutos visibles de amor, justicia y humildad en mis acciones concretas. Que mi familia y mis semejantes vean en mis obras, no solo palabras, sino un corazón transformado que prepara, en lo pequeño, la llegada de tu Reino. AMÉN.
Los Siete Dones del Espíritu Santo — Sermón del Domingo del obispo Robert Barron Amigos, nuestra primera lectura para este segundo Domingo de Adviento, tomada de Isaías 11, describe la llegada del Mesías: “brotará un renuevo del tronco de Jesé”, y “sobre él se posará el espíritu del Señor”. El Mesías, escuchamos, llegará portando siete dones del Espíritu Santo, dones que llegan a su plena expresión en él. El período de Adviento es un tiempo para anhelar estos dones —para vigilar, esperar y orar por ellos.
El Desierto: Nunca te lo habían explicado así Catequesis sobre el Evangelio del 2º Domingo de Adviento En este video exploraremos el desierto de Judea y la figura de Juan el Bautista, en el marco del Segundo Domingo de Adviento del Ciclo A. Este contenido está diseñado para quienes desean prepararse para la misa dominical, profundizar en la formación bíblica y religiosa católica, y conocer más sobre los lugares bíblicos y la Tierra Santa.
📖 II Domingo de Adviento – CICLO A |07 DE DICIEMBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Mateo 3, 1-12 «Dad fruto digno de conversión» Hoy, el Evangelio de san Mateo nos presenta a Juan el Bautista invitándonos a la conversión: «Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos» (Mt 3,2). A él acudían muchas personas buscando bautizarse y «confesando sus pecados» (Mt 3,6). Pero dentro de tanta gente, Juan pone la mirada en algunos en particular, los fariseos y saduceos, tan necesitados de conversión como obstinados en negar tal necesidad. A ellos se dirigen las palabras del Bautista: «Dad fruto digno de conversión» (Mt 3,8). Habiendo ya comenzado el tiempo de Adviento, tiempo de gozosa espera, nos encontramos con la exhortación de Juan, que nos hace comprender que esta espera no se identifica con el “quietismo”, ni se arriesga a pensar que ya estamos salvados por ser cristianos. Esta espera es la búsqueda dinámica de la misericordia de Dios, es conversión de corazón, es búsqueda de la presencia del Señor que vino, viene y vendrá. El tiempo de Adviento, en definitiva, es «conversión que pasa del corazón a las obras y, consiguientemente, a la vida entera del cristiano» (San Juan Pablo II). Aprovechemos, hermanos, este tiempo oportuno que nos regala el Señor para renovar nuestra opción por Jesucristo, quitando de nuestro corazón y de nuestra vida todo lo que no nos permita recibirlo adecuadamente. La voz del Bautista sigue resonando en el desierto de nuestros días: «Preparad el camino al Señor, enderezad sus sendas» (Mt 3,3). Así como Juan fue para su tiempo esa “voz que clama en el desierto”, así también los cristianos somos invitados por el Señor a ser voces que clamen a los hombres el anhelo de la vigilante espera: «Preparemos los caminos, ya se acerca el Salvador y salgamos, peregrinos, al encuentro del Señor. Ven, Señor, a libertarnos, ven tu pueblo a redimir; purifica nuestras vidas y no tardes en venir» (Himno de Adviento de la Liturgia de las Horas). Pensamientos para el Evangelio de hoy «Si, llamado por Cristo, confesares, se derribarán los muros, se desatarán las cadenas, aunque sea muy fuerte el hedor de la corrupción corporal» (San Ambrosio de Milán) «El Bautista predica la recta fe y las obras buenas, para que la fuerza de la gracia penetre, la luz de la verdad resplandezca, los caminos hacia Dios se enderecen. El precursor de Jesús es como una estrella que precede la salida del Sol, de Cristo» (Benedicto XVI) «San Juan Bautista, ‘profeta del Altísimo’ (Lc 1,76), sobrepasa a todos los profetas, de los que es el último, e inaugura el Evangelio. Desde el seno de su madre saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser ‘el amigo del esposo’ (Jn 3,29) a quien señala como ‘el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’ (Jn 1,29) (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 523) LEER COMPLETO AQUÍ 👉 https://short.do/KiQ7nK
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego. Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han arrepentido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
II Domingo de Adviento 07 de Diciembre 2025 Primera lectura Isaίas 11, 1-10 En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios. No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura. Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas. El león comerá paja con el buey. El niño jugará sobre el agujero de la víbora; la creatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el país de la ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos, la buscarán todas las naciones y será gloriosa su morada. Salmo Responsorial Salmo 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17 R. (cf. 7) Ven, Señor, rey de justicia y de paz. Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente. R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado. R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. Que bendigan al Señor eternamente y tanto como el sol, viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones. R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. Segunda lectura Romanos 15, 4-9 Hermanos: Todo lo que en el pasado ha sido escrito en los libros santos, se escribió para instrucción nuestra, a fin de que, por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, acójanse los unos a los otros como Cristo los acogió a ustedes, para gloria de Dios. Quiero decir con esto, que Cristo se puso al servicio del pueblo judío, para demostrar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas y que por su misericordia los paganos alaban a Dios, según aquello que dice la Escritura: Por eso te alabaré y cantaré himnos a tu nombre. Aclamación antes del Evangelio Lucas 3, 4. 6 R. Aleluya, aleluya. Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y todos los hombres verán al Salvador. R. Aleluya. Evangelio Mateo 3, 1-12 En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, Domingo 30 de noviembre 2025🕊 SEÑOR JESÚS. En este primer día de Adviento, tu Palabra me invita a despertar del sueño rutinario. Mientras inicio las labores cotidianas —el trabajo, los quehaceres, los planes, quiero mantener el corazón vigilante, sabiendo que hoy puedes llegar a mi vida de mil maneras sencillas. No permitas que lo urgente me haga olvidar lo esencial. Que este tiempo de espera no sea pasivo, sino una preparación activa del corazón. Que cada momento, por ordinario que sea, lo viva con la conciencia de que Tú vienes, y estar listo para recibirte. AMÉN.
El Tiempo de la Espera Sagrada — Sermón del Domingo del obispo Robert Barron Amigos, llegamos a la celebración de Año Nuevo del año litúrgico: el Primer Domingo de Adviento. Este es el tiempo de la espera sagrada —cuatro semanas de mirar, esperar y observar, con una especie de alegre anticipación, por el adventus (venida) del Salvador. Si son como yo, odian bastante el esperar. Aun así, el esperar está en todos lados en la Biblia, y en su corazón mismo está el doloroso proceso de descentrar el ego.
¿Por qué seremos juzgados DOS VECES? Juicio Particular y Universal Catequesis sobre el Evangelio del Domingo I de Adviento Ciclo A
I Domingo de adviento – CICLO A |30 DE NOVIEMBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Mateo 24, 37-44 «Velad (...) porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor» Hoy, «como en los días de Noé», la gente come, bebe, toma marido o mujer con el agravante de que el hombre toma hombre, y la mujer, mujer (cf. Mt 24,37-38). Pero hay también, como entonces el patriarca Noé, santos en la misma oficina y en el mismo escritorio que los otros. Uno de ellos será tomado y el otro dejado porque vendrá el Justo Juez. Se impone vigilar porque «sólo quien está despierto no será tomado por sorpresa» (Benedicto XVI). Debemos estar preparados con el amor encendido en el corazón, como la antorcha de las vírgenes prudentes. Se trata precisamente de eso: llegará el momento en que se oirá: «¡Ya está aquí el esposo!» (Mt 25,6), ¡Jesucristo! Su llegada es siempre motivo de gozo para quien lleva la antorcha prendida en el corazón. Su venida es algo así como la del padre de familia que vive en un país lejano y escribe a los suyos: —Cuando menos lo esperen, les caigo. Desde aquel día todo es alegría en el hogar: ¡Papá viene! Nuestro modelo, los Santos, vivieron así, “en la espera del Señor”. El Adviento es para aprender a esperar con paz y con amor, al Señor que viene. Nada de la desesperación o impaciencia que caracteriza al hombre de este tiempo. San Agustín da una buena receta para esperar: «Como sea tu vida, así será tu muerte». Si esperamos con amor, Dios colmará nuestro corazón y nuestra esperanza. Vigilen porque no saben qué día vendrá el Señor (cf. Mt 24,42). Casa limpia, corazón puro, pensamientos y afectos al estilo de Jesús. Benedicto XVI explica: «Vigilar significa seguir al Señor, elegir lo que Cristo eligió, amar lo que Él amó, conformar la propia vida a la suya». Entonces vendrá el Hijo del hombre… y el Padre nos acogerá entre sus brazos por parecernos a su Hijo. Pensamientos para el Evangelio de hoy «Como sea tu vida, así será tu muerte» (San Agustín) «“¡Velad!”. Es una exhortación saludable, que nos recuerda que la vida no tiene sólo la dimensión terrena, sino que está proyectada hacia un “más allá”, como una plantita que germina de la tierra y se abre hacia el cielo» (Benedicto XVI) «La Iglesia, especialmente durante los tiempos de Adviento, Cuaresma y sobre todo en la noche de Pascua, relee y revive todos estos acontecimientos de la historia de la salvación en el “hoy” de su Liturgia» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.095) LEER COMPLETO AQUÍ 👉 https://short.do/c0Zn-C
I Domingo de Adviento 30 de Noviembre 2025 Primera lectura Isaίas 2, 1-5 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén: En días futuros, el monte de la casa del Señor será elevado en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas, y hacia él confluirán todas las naciones. Acudirán pueblos numerosos, que dirán: “Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor”. Él será el árbitro de las naciones y el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados y de las lanzas, podaderas; ya no alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra. ¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor. Salmo Responsorial Salmo 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9 R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor. ¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: “Vayamos a la casa del Señor”! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos, delante de tus puertas. R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Señor. R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Digan de todo corazón: “Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman, que haya paz dentro de tus murallas y que reine la paz en cada casa.” R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir: “La paz esté contigo”. Y por la casa del Señor, mi Dios, pediré para ti todos los bienes. R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. Segunda lectura Romanos 13, 11-14a Hermanos: Tomen en cuenta el momento en que vivimos. Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz. Comportémonos honestamente, como se hace en pleno día. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujurias ni desenfrenos, nada de pleitos ni envidias. Revístanse más bien, de nuestro Señor Jesucristo y que el cuidado de su cuerpo no dé ocasión a los malos deseos. Aclamación antes del Evangelio Salmo 84, 8 R. Aleluya, aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R. Aleluya. Evangelio Mateo 24, 37-44 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada. Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.
El Viejo Mundo Ha Sido Sacudido — Sermón del Domingo del obispo Robert Barron Amigos, llegamos a este Trigésimo Tercer Domingo del año, lo que significa que el próximo domingo es el último domingo del año litúrgico. Durante este tiempo, la Iglesia siempre nos ofrece lecturas apocalípticas y nuestro Evangelio de hoy es del “Pequeño Apocalipsis” en el Evangelio de Lucas. Apocalypsis en griego no significa “el fin del mundo”; significa “revelación” —quitar el kalyptra, el velo. Por esta razón, cuando apocalypsis se traduce al latín, obtenemos revelatio, “revelación” —quitar el vellum, quitar el velo. La literatura apocalíptica trata entonces sobre la manifestación de un nuevo mundo. Pero esto debe ser precedido por una especie de sacudida del mundo viejo.
Se acerca el Fin del Mundo Catequesis sobre el Evangelio del Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario C Lc 21,5-19 En este video, grabado en Jerusalén, exploramos el discurso escatológico de Cristo según San Lucas. Abordamos temas profundos como el fin del mundo, el fin de los tiempos, la destrucción del Templo de Jerusalén, y el cambio de época hacia una nueva era. También profundizamos en la persecución de los cristianos, los eventos apocalípticos, las catástrofes y la preparación espiritual. Este análisis está dirigido a quienes desean profundizar en su fe, prepararse para la liturgia dominical y recibir una formación espiritual profunda. ¡No te lo pierdas y acompáñanos en este viaje de reflexión!
📖 XXXIII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |16 DE NOVIEMBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Lucas 21, 5-19 «Mirad, no os dejéis engañar» Hoy, el Evangelio nos habla de la última venida del Hijo del hombre. Se acerca el final del año litúrgico y la Iglesia nos presenta la parusía, y al mismo tiempo quiere que pensemos en nuestras postrimerías: muerte, juicio, infierno o cielo. El fin de un viaje condiciona su realización. Si quieres ir al infierno, te podrás comportar de una manera determinada de acuerdo con el término de tu viaje. Si escoges el cielo, habrás de ser coherente con la Gloria que quieres conquistar. Siempre, libremente. Al infierno no va nadie por la fuerza; ni al cielo, tampoco. Dios es justo y da a cada uno lo que se ha ganado, ni más ni menos. No castiga ni premia arbitrariamente, movido por simpatías o antipatías. Respeta nuestra libertad. Sin embargo, hay que tener presente que al salir de este mundo la libertad ya no podrá escoger. El árbol permanecerá tendido por el lado en que haya caído. «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección» (Catecismo de la Iglesia n. 1033). ¿Te imaginas la grandiosidad del espectáculo? Los hombres y las mujeres de todas las razas y de todos los tiempos, con nuestro cuerpo resucitado y nuestra alma compareceremos delante de Jesucristo, que presidirá el acto con gran poder y majestad. Vendrá a juzgarnos en presencia de todo el mundo. Si la entrada no fuera gratuita, valdría la pena... Entonces se sabrá la verdad de todos nuestros actos interiores y exteriores. Entonces veremos de quién son los dineros, los hijos, los libros, los proyectos y las demás cosas: «No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» (Lc 21,6). Día de alegría y de gloria para unos; día de tristeza y de vergüenza para otros. Lo que no quieras que aparezca públicamente, ahora te es posible eliminarlo con una confesión bien hecha. No puedes improvisar un acto tan solemne y comprometedor. Jesús nos lo advierte: «Mirad, no os dejéis engañar» (Lc 21,8). ¿Estás preparado ahora? Pensamientos para el Evangelio de hoy «Toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida» (San Juan Pablo II) «‘Con su perseverancia salvarán sus almas’. ¡Cuánta esperanza en estas palabras! Son un llamamiento a la esperanza y a la paciencia. El Señor, dueño de la historia, lleva todo a su cumplimiento. ¡A pesar de los desórdenes y de los desastres que turban al mundo, el designio de bondad y de misericordia de Dios se cumplirá!» (Francisco) «Las virtudes humanas adquiridas mediante la educación, mediante actos deliberados, y una perseverancia, mantenida siempre en el esfuerzo, son purificadas y elevadas por la gracia divina. Con la ayuda de Dios forjan el carácter y dan soltura en la práctica del bien. El hombre virtuoso es feliz al practicarlas» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.810) LEER COMPLETO AQUÍ 👉 https://short.do/ZSx1lq
XXXIII Domingo ordinario 16 de Noviembre 2025 Primera lectura Malaquίas 3, 19-20 "Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos". Salmo Responsorial Salmo 97, 5-6. 7-9a. 9bc R. (cf. 9) Toda la tierra ha visto al Salvador. Cantemos al Señor al son del arpa, aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro Rey. R. Toda la tierra ha visto al Salvador. Alégrese el mar y el mundo submarino, el orbe y todos los que en él habitan, Que los ríos estallen en aplausos y las montañas salten de alegría. R. R. Toda la tierra ha visto al Salvador. Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones. R. Toda la tierra ha visto al Salvador. Segunda lectura 2 Tesalonicenses 3, 7-12 Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: "El que no quiera trabajar, que no coma". Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida. Aclamación antes del Evangelio Lucas 21, 28 R. Aleluya, aleluya. Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. R. Aleluya. Evangelio Lucas 21, 5-19 En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido". Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?" Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin". Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles. Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí. Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes. Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida".
🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, Domingo 09 de noviembre 2025🕊 Oh, Dios, tú que nos haces revivir cada año el día de la Dedicación de la Basílica de Letrán, derrama tu gracia sobre todas las iglesias y recintos de oración, y socorre a todos aquellos que en dichos lugares invocan tu Santo Nombre; que la fuerza y el espíritu de tu Palabra fortalezcan el corazón de todos los fieles que allí se congregan. Espíritu Santo, derriba las barreras levantadas por nuestro orgullo para que no se nos niegue, aunque seamos pecadores, la alegría de convertirnos en verdaderos templos de la presencia de Nuestro Señor Jesucristo, en el que podamos entrar en comunión plena y perfecta con Dios Padre. Amado Jesús, extiende tu rostro de perdón a todos los difuntos de todo tiempo y lugar, especialmente, a los que más necesitan de tu infinita misericordia. Madre Santísima, Reina de la paz, intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.
El Sitio de la Alabanza Correcta — Sermón del Domingo del obispo Robert Amigos, este domingo estamos celebrando con toda la Iglesia la dedicación de la gran catedral de Roma: la Basílica de Letrán. Se podría argumentar de forma muy convincente que esta Iglesia, sede del papa, es la más importante de las cuatro basílicas mayores de Roma; es el gran templo del catolicismo de todo el mundo. Es por esta razón que las lecturas para hoy tratan todas sobre el templo, este sitio de la alabanza correcta donde se encuentran Dios y su pueblo —y donde se unen—.
¿Cuál es el Verdadero Templo según Jesús? Catequesis sobre el Evangelio de la Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán Juan 2,13-22
📖 XXXII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |09 DE NOVIEMBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Juan 2, 13-22 «Carísimos hermanos, si queremos celebrar con alegría la dedicación del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios. Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella. ¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los cielos. Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma como tiene prometido: Habitaré y caminaré con ellos» (San Cesáreo de Arlés). Hoy celebramos la fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán. En el año 312, el emperador Constantino, luego de obtener la victoria en la batalla de Milvio, donó la propiedad de los Laterani al papa Melquíades como signo de reconocimiento hacia Cristo, a quien fue dedicada. En dicha propiedad se fijó la residencia del obispo de Roma hasta el año 1400. El papa Silvestre celebró la dedicación de la Basílica el 9 de noviembre del año 324, consagrándola al Santísimo Salvador; por ello, en esta fecha se celebra a la “madre y cabeza de todas las iglesias”. Celebramos la Dedicación de la Basílica de Letrán con la lectura del pasaje evangélico en el que Jesús purifica el templo de Jerusalén. En esta purificación a Jesús lo inspira un celo santo, ya que proféticamente transita desde el templo material hasta el templo de su cuerpo glorioso y resucitado, cuando dice: «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré». Desde ese día, el mapa de la adoración se reconfigura: del mármol al Cordero (Jn 1,29), del recinto al encuentro, de la piedra al corazón (Ez 36,26). Letrán —“madre y cabeza de todas las iglesias”— celebra la pascua del espacio: la Iglesia como casa de comunión edificada en Cristo (Ef 2,19-22). Meditación Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra? El acto de Jesús es un llamado a la purificación de nuestro propio templo interior. Su indignación por el mal uso del Templo nos invita a reflexionar sobre las “mercancías” que llenan nuestro corazón, aquellas preocupaciones y apegos que obstruyen nuestro encuentro con Dios. «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré» nos revela que la adoración verdadera no está en lo exterior, sino en el corazón transformado por el amor de Cristo. En un mundo que, como el Templo en tiempos de Jesús, se centra en lo material y superficial, este Evangelio es una llamada a un amor radical y exclusivo hacia Dios, quien habita en nosotros. San Pablo nos recuerda: «¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?» (1 Cor 3,16). Esta meditación nos impulsa a buscar una vida libre de lo que nos distrae, para ser un lugar digno de Su presencia. La fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán nos invita a recordar que somos, cada uno, templos vivos y moradas de Dios. La Dedicación de Letrán nos recuerda también que la arquitectura más bella es una Iglesia-pueblo que deja correr el río del Espíritu (Ez 47), sirve a los pobres (Mt 25,31-46), reconcilia (2 Co 5,18-20) y canta: «El Señor de los ejércitos está con nosotros» (Sal 46). ¿Qué mesas deben volcarse hoy en mi atrio interior? ¿Qué trueques —de vanidad, cálculo, tibieza— han ocupado el sitio de la oración filial? Mirar a Cristo es escuchar el veredicto de Amor: Él es el Templo, Él es la Pascua, Él es la Gracia que reconstruye en tres días lo que yo deshice en años. ¡Jesús, María y José nos aman! LEER COMPLETO AQUÍ 👉 https://short.do/RKm9W8
Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán 9 de Noviembre 2025 Primera lectura Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12 En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar. Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre me dijo: "Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina". Salmo Responsorial Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9 R. (5) Un río alegra a la ciudad de Dios. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo peligro nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemble, y aunque al fondo del mar caigan los montes. R. Un río alegra a la ciudad de Dios. Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada el Altísimo hace santa. Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, porque Dios la protege desde el alba. R. Un río alegra a la ciudad de Dios. Con nosotros está Dios, el Señor; es el Dios de Israel nuestra defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que ha hecho el Señor sobre la tierra. R. Un río alegra a la ciudad de Dios. Segunda lectura 1 Corintios 3, 9-11. 16-17 Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego, el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto. ¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo. Aclamación antes del Evangelio 2 Crónicas 7, 16 R. Aleluya, aleluya. He elegido y santificado este lugar, dice el Señor, para que siempre habite ahí mi nombre. R. Aleluya. Evangelio Juan 2, 13-22 Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: "Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre". En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora. Después intervinieron los judíos para preguntarle: "¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?" Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré". Replicaron los judíos: "Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?" Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.